De las ruinas y tumbas nacen nuevos jardines

Escuché este verano una canción en la que parte del estribillo rezaba como el título de este post.

Desde entonces, vuelve a mi cabeza una y otra vez.

Algunos de vosotros sabéis que a finales de diciembre mi familia y yo regresamos a vivir a nuestra comunidad natal, Madrid, después de ocho años viviendo en Ponferrada.

En tierra berciana tuvimos el privilegio de disponer de una casa en alquiler con un pequeño jardín. Y he de confesar, que era una de las cosas que más echaba de menos al volver a vivir en un piso.

Recordaba, al principio, ahora ya no tanto, mis pequeños momentos de cerrar los ojos en una hamaca mientras contemplaba el cielo despejado y mis flores y arbustos recién plantados en primavera, sus olores y la gama tan alegre de tonos que a mí, particularmente, me llenaba de vida.

Gracias a Dios, ahora dispongo de una pequeña terraza con algunas plantas.

En Madrid, a mediados de octubre, todavía tenemos días soleados y muy agradables, eso ha hecho que uno de mis pequeños geranios florezca con unas flores malvas en tono pastel preciosas y con mucha fragancia.

No tengo jardín, pero en mi terraza también brota el milagro de la floración.

Y eso me hizo recordar.

Las etapas difíciles, dolorosas, las que pueden llegarnos a despojar, no de un jardín, sino de otras cosas mucho más importantes como amigos, seres queridos, trabajos o una vida estable hacen que todo a nuestro alrededor parezca caótico y en ruinas.

Y por un tiempo lo es, sin duda que lo es.

Pero después, si eres capaz de resistir, de no tirar la toalla y de mantener una actitud de agradecimiento sucede algo increíble.

El cementerio de lo muerto y sin vida es transformado en un jardín apetecible que te devuelve la vida, lleno de frescura y nuevos aromas.

Y sucede el milagro. Antes había oscuridad ahora hay color. Antes tu circunstancia en particular olía a putrefacción, ahora a geranio de octubre. Antes, al lado de la tumba, llorabas. Ahora, pisando la hierva fresca eres capaz de reír y de consumar el perdón.

«Cambias lamento en danza

de cenizas traes vida

cambias culpa por Gloria

Sé que sólo tú lo harás.

De las ruinas y tumbas

nacen nuevos jardines

resucitas los huesos.

Sé que sólo tú lo harás»

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